Tres usos de la IA para preparar el Black Friday que casi nadie hace (y puedes repetir hoy)

Cada otoño pasa lo mismo: llega noviembre, todos los comercios abren ChatGPT y le piden anuncios, textos para Instagram y descripciones de producto. El resultado es que mil tiendas publican el mismo banner con las mismas palabras. Si usas la IA como todos, tu tienda acaba pareciéndose a todas.
Comercio Conectado, la plataforma del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa para el pequeño comercio, nos invitó a participar en su campaña Inteligencia Artificial 2.0 con un vídeo de consejos para el Black Friday. Grabamos este, con tres usos de la IA que casi nadie hace y que puedes repetir hoy mismo, sin contratar nada. Aquí lo tienes, y debajo, los tres usos por escrito con los mensajes exactos para copiar.
1. La IA como tu peor cliente
Antes de lanzar la oferta, pídele a la IA que sea tu peor cliente: desconfiado, con prisa y que no te conoce. Le das la dirección de tu tienda y le pides que intente comprar. Copia esto en ChatGPT y cambia lo que va entre corchetes:
Actúa como un cliente desconfiado y con prisa que entra por primera vez en [dirección de la tienda]. Quieres comprar [producto concreto]. Dime en cinco puntos por qué NO me comprarías: qué no entiendes, qué información te falta (envíos, devoluciones, plazos, formas de pago) y en qué paso te atascarías al intentar comprar. Sé concreto y no me hagas la pelota.
En treinta segundos tienes una lista de fallos vistos con ojos de cliente: que no se ve el plazo de envío, que la devolución está escondida, que el botón de comprar se pierde en el móvil. Son fallos que tú ya no ves, porque llevas años mirando tu tienda.
Un caso real: a una tienda online de artículos para bebés le hicimos esta prueba y salieron ocho fallos. Se arreglaron en una tarde, antes de poner un solo euro en anuncios. Ese es el orden correcto: primero la tienda, después la campaña.
2. Pregúntale a tu Excel qué rebajar (y qué no)
El Black Friday mata márgenes, y un comercio pequeño no gana la guerra del descuento. Antes de decidir qué rebajas, pregúntale a tus propios datos. Sube a ChatGPT la hoja de ventas de noviembre del año pasado, con el margen de cada producto, y pídele esto:
Esta es mi hoja de ventas de noviembre del año pasado, con precio, unidades vendidas y margen por producto. Sepárame los productos en tres listas: los que se vendieron bien a precio completo (no los rebajaré), los que solo se movieron con descuento (esos sí) y los que se quedaron en el almacén. Para los de la primera lista, proponme una alternativa al descuento para Black Friday, con su argumento en una frase.
Tres listas en un minuto. Lo que se vende solo, no lo toques. Lo que solo sale con descuento, ahí sí. Y para lo bueno, en vez de un «menos treinta por ciento», un regalo, un acceso anticipado para tus clientes de siempre o un extra esos días. Decisiones con datos, no con intuición, y sin regalar margen donde no hace falta.
3. La IA te vigila la competencia
Todo comerciante sabe quién es su competencia: la tienda de al lado o la gran web de su sector. En Black Friday los precios cambian cada día, y tú te enteras cuando un cliente te lo dice. La IA puede vigilarlos por ti. En ChatGPT, con el plan de pago, las tareas programadas revisan una web y te avisan solo cuando hay un cambio. Se pide así:
Crea una tarea que revise cada hora estas tres webs: [web 1], [web 2], [web 3]. Avísame solo si cambia el precio o aparece una oferta nueva en [producto]. Dime qué ha cambiado, en qué web y a qué hora.
Cuando uno de ellos mueve el precio, te llega un aviso al móvil. Te enteras en una hora y decides ese mismo día: igualar, no igualar, o contestar con algo que ellos no tienen, como la recogida en tienda o el asesoramiento. Antes de la campaña también sirve como estudio de campo: le pides qué están haciendo hoy tus tres competidores con tus cinco productos estrella.
Tres cosas honestas sobre este uso: hace falta el plan de pago de ChatGPT (no el gratuito); funciona con webs normales, no con redes sociales ni con webs que bloquean a los robots; y vigila, no decide. La decisión sigue siendo tuya.
Lo que une a los tres usos
Ninguno sirve para producir más anuncios. Los tres sirven para mirar antes de vender: tu tienda con ojos de cliente, tus datos antes de rebajar y tu competencia antes de que te sorprenda. La IA no arregla una tienda que no funciona; úsala para descubrirlo antes que tus clientes.
Este vídeo es nuestra participación en la campaña Inteligencia Artificial 2.0 de Comercio Conectado, donde Connectalia figura como proveedor registrado. Si quieres ir más allá de estos tres usos, en nuestra página sobre inteligencia artificial para empresas contamos cómo aplicamos la IA en automatizaciones, procesos y análisis de datos.
Preguntas frecuentes
¿Necesito pagar ChatGPT para hacer esto?
Los dos primeros usos funcionan con la versión gratuita (para el Excel conviene la versión que admite subir archivos). El tercero, las tareas programadas que vigilan webs, requiere un plan de pago.
¿Puedo usar otra IA en vez de ChatGPT?
Sí. Los mensajes del uso 1 y del uso 2 funcionan igual en Claude, Gemini o Copilot. Para el uso 3 hace falta una herramienta con tareas programadas que revisen webs y avisen; en octubre de 2026 ChatGPT la tiene en sus planes de pago.
¿La IA puede equivocarse con mis datos de ventas?
Puede. Trátalo como un primer análisis, no como una sentencia: revisa las tres listas con tu criterio y comprueba los productos que te sorprendan. Y sube una hoja sin datos personales de clientes.
¿Es legal vigilar los precios de la competencia?
Sí, siempre que mires lo que cualquiera puede ver en su web pública. Es lo mismo que entrar a mirar sus precios, pero automatizado.
¿Y si mi tienda no está preparada para el Black Friday?
Mejor saberlo ahora que el 27 de noviembre. El primer uso te lo dice en treinta segundos; si los fallos son de fondo (velocidad, proceso de compra, móvil), hay tiempo de arreglarlos con un rediseño o con una revisión puntual.
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